PORTUGAL

OPORTO

¡¡¡Hola Belug@s!!!. Segunda ciudad mas grande después de Lisboa, y uno de los secretos mejor guardados de Europa. El encanto de la ciudad es la poca afluencia de turistas, comparado con otras ciudades europeas, claro esta. Su conservación de tradiciones y actividades, la convierten en un destino muy auténtico para los visitantes. ¿Os apetece dar un paseo por sus pronunciadas cuestas?. 

DÍA 1

Hoy empieza una nueva aventura. Son las 6:45h. cuando suena nuestro despertador. Ni siquiera ha amanecido pero nuestro próximo destino nos espera y es hora de iniciar ruta hacia el aeropuerto de Barcelona.

Aparcar no resulta tarea fácil esta vez pero tras unas cuantas vueltas por la extensión de la T2 conseguimos encontrar sitio gratis. Siempre os contamos que aparcamos gratis en Barcelona, y aunque hay algunas molestias para ir luego a las terminales al final acabas ahorrando mucha pasta. En próximos post os contaremos como lo hacemos.

No somos fans de Ryanair pero con los horarios de los vuelos lo clavan, así que con un poco de retraso ya estamos en nuestro siguiente destino: Oporto, la segunda ciudad más importante de Portugal, después de Lisboa.

Se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el océano Atlántico. El municipio de Oporto tiene 15 freguesias (equivalentes a parroquias o barrios). Limita al norte con Matosinhos y Maia, al este con Gondomar, al sur con el río Duero y Vila Nova de Gaia, y al oeste con el Atlántico.

Como muchas ciudades europeas, Oporto es una ciudad antigua que cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque durante las últimas décadas ha sido sometida a una amplia modernización, que a nuestro parecer no la hace tan atractiva con la capital lusa.

Cuenta con el metro más largo de Portugal, que cubre no sólo el centro, sino también zonas de su área metropolitana como Senhora da Hora o Maia. Asimismo, el aeropuerto internacional Sá Carneiro ha sido recientemente ampliado para permitir una capacidad de 16 millones de pasajeros anuales.

Desde muy antiguo hay una rivalidad entre Lisboa y Oporto. Dicen que esta ciudad tiene un cierto aire británico, desde que se asentaron aquí los comerciantes de vino ingleses. Dice el refrán popular que «Lisboa se divierte, Coímbra estudia, Braga reza y Oporto trabaja».

La mejor manera para acceder al centro de la ciudad es sin duda el metro, que como hemos dicho antes es el más largo de todo Portugal. Por unos 4.60€ podéis obtener la tarjeta recargable Andante que os valdrá para coger el metro durante vuestra estancia. Es un sistema bastante sencillo con el poder acceder al transporte público y que funciona con un sistema magnético, así que lo único que debéis hacer es pasar vuestra tarjeta por los lectores de la entrada y se os descontara el dinero que gastéis en cada trayecto del metro.

De la línea lila, que es la del aeropuerto, debéis bajar en Trindade y coger la amarilla a Sao Bento para acceder al centro de la ciudad. Debéis salir del metro bajando Rua das Flores para a apenas unos metros encontraros con una de las primeras paradas, el mercado Ferreira Borges

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El mercado, construido por la Compañía Aliança (Fundición de Massarelos), es una obra importante de hierro arquitectónico. Construido en 1885 por orden de la Municipalidad de Oporto para reemplazar el viejo Mercado da Ribeira, el Ferreira Borges fue realmente utilizado como un mercado, así como fue sede de varias actividades económicas.

El edificio fue restaurado y adaptado para funcionar como un espacio para actividades culturales y hospeda desde 2010 el Hard Club, una de las salas de espectáculos de la ciudad, así como la cafetería y restaurante O Mercado, cervecería cuyo concepto creativo lleva la firma del chef portugués Luís Amé. Hoy sábado sirve también para alojar a diferentes artesanos y vendedores de grandes tesoros de la música y la fotografía, y un lugar ideal si buscáis algo especial que llevaros a casa. 

Nuestra siguiente parada es la Igreja de Sao Francisco a la que no entramos porque hay que pagar 6€ y si no lo hemos dicho nunca  tenemos una política en contra de pagar en los templos religiosos. Nos parece un abuso considerando que muchos de estos edificios pertenecen al pueblo. 

Es hora de buscar un sitio para comer y lo hacemos cerca del río Douro,  concretamente en el Gomos de Saudace, un precioso restaurante con vistas al río que al medio día ofrece un buen menú compuesto por una sopa de verduras y un plato riquísimo de pescado con bebida y postre incluido. 

Ya con el estomago lleno decidimos seguir nuestra ruta por el centro y cruzar el puente de Don Luis I y para ello hay que subir algo que caracteriza a esta ciudad: sus pronunciadas cuestas llenas de escaleras. No hay mucha diferencia con las de San Francisco, solo que las vistas, no son tan espectaculares. 

El puente Luis I cruza sobre el río Duero que une Oporto con Vila Nova de Gaia. Fue inaugurado en 1886 y es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad.

En la segunda mitad del siglo XIX, el comercio progresaba en la ciudad de Oporto. Las fábricas se esparcen por todo el barrio oriental, llamado brasileño. El tráfico hacia Vila Nova de Gaia y Lisboa crecía continuamente y el puente colgante no era suficiente para satisfacerlo.

Por propuesta de ley del 11 de febrero de 1879, el gobierno determinó la apertura de concurso para la “construcción de un puente metálico sobre el río Duero, en el lugar que se considere más conveniente ante la ciudad de Oporto, para sustituir el actual puente colgante”, después de que el gobierno no aceptara un proyecto de la firma Gustave Eiffel, que sólo contemplaba una plataforma al nivel de la ribera, con un sector levadizo en la parte central. Se trataba de un proyecto que mereció un Gran Premio en la Exposición Universal de París de 1878, pero que no servía para una eficaz conexión entre los núcleos urbanos de Oporto y Gaia. Por eso aquel concurso impuso como condición necesaria la concepción de un puente con dos plataformas. Se presentaron numerosos proyectos y ganó la empresa belga Société de Willebroeck con un proyecto del ingeniero Théophile Seyrig, que ya había sido el autor de la concepción y jefe del equipo de proyecto del Puente de Dona Maria Pia.

El puente de Luis I es, junto con la Torre de los Clérigos, el símbolo por excelencia de Oporto.

Al final del puente podréis encontrar el Funicular Dos Guindais, que ofrece al viajero diferentes maneras de disfrutar de las vistas al cruzar el puente o de disfrutar de la ciudad con un paseo en barco y una cata de vino Portto. Nosotras nos decidimos por descender hasta la orilla por un precio de 6€, un paseo en funicular que ofrece unas buenas vistas de la ciudad y os dejará en el lado opuesto del centro de la ciudad, donde encontrareis numerosas bodegas donde disfrutar del vino local. 

Una vez en el otro lado de la orilla y gracias a la entrada del funicular hemos podido degustar un Porto, el vino local por excelencia, y yo personalmente prefiero un buen Rioja. Para mí gusto es demasiado dulce aunque a mi mujer le ha encontrado, seguro que repetirá. 

Después de un buen paseo por la orilla del río es hora de cruzar de nuevo, esta vez a pie, e ir en busca de la Catedral de la Sé,

Al salir buscamos la Torre de los Clerigos y su Igreja. La Iglesia de los Clérigos fue construida entre 1735 y 1748 en un estilo barroco. Está coronada por la Torre de los Clérigos que es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Este conjunto monumental del Siglo XVIII fue construido por la hermandad de los Clérigos Pobres en el casco antiguo de la ciudad de Oporto, en el lugar que se conoce como “el cerro de los ahorcados”, ya que es el lugar donde se enterraba a los ajusticiados. 

La Torre de los Clérigos es la torre más alta de Portugal; sus 76 metros de altura y los más de 200 escalones dan acceso a una privilegiada vista panorámica de Oporto.

En la subida a la torre os encontraréis con 49 campanas que forman un gran carillón de concierto que os darán un buen susto si suenan a vuestro paso. Una vez arriba, todo el esfuerzo habrá valido la pena porque podréis disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad de Oporto y tomar buenas fotos.

La Iglesia y la Torre de los Clérigos es una de las visitas más importantes de Oporto. Merece la pena subir todos sus escalones para obtener la merecida recompensa de una de las mejores vistas de la ciudad.

Es hora de dar por finalizado el día. Hora de retomar el metro de Sao Bento para ir hasta Marques y una vez allí andar no más de 10 minutos hasta nuestro hotel. El Hotel Cristal Porto es un hotel nuevo de 4 estrellas situado en una zona céntrica de Oporto, aunque un poco alejado si pretendéis salir por la noche.. Se encuentra junto a la iglesia de Lapa, a 900 metros de la avenida de los Aliados. 

Este precioso hotel alberga un jardín muy tranquilo, lejos del ajetreo y el bullicio de la ciudad, situado en un patio interior,, que por la lluvia no hemos podido disfrutar. 

El Cristal Porto Hotel se encuentra a 5 minutos a pie de la estación de metro de Faria Guimarães, a 2 km de la estación de tren de São Bento y a 14 km del aeropuerto internacional de Oporto.

Su bar ofrece servicio hasta tarde y con lo que hemos comido lo único que apetece es algo fresquito, para pronto terminar este intenso día.

DÍA 2

Son las 8:30h. cuando empezamos el día. El Hotel Cristal Porto ofrece un fantástico y variado desayuno que os dará la energía que necesitáis para todo el día.

Debemos cargar todo el día con la maleta, así que recordad no cargarla demasiado y mucho menos ir con maleta, elegir siempre la mochila a la espalda, es más práctico y cómodo.

Vamos en busca del metro de Marques pero antes nos paramos en la Igreja Do Marques, una pequeña iglesia que los domingo acoge a los peregrinos del barrio para la misa de la mañana.

De vuelta en Sao Bento, empezamos nuestra ruta andado y nos encontramos con la Libreria Lello. El bellísimo edificio donde se encuentra comenzó a ser construido en 1904 y fue inaugurado el 13 de enero de 1906. El encargado de la obra fue el arquitecto Xavier Esteves y pintado por el artista José Bielman.

No sólo la fachada es hermosa, lo es aún más su interior de estuco pintado y moldeado en figuras simulando madera tallada, dividido por la majestuosa escalera que nos lleva al segundo piso donde podemos continuar viendo libros y admirando en interior del espacio.

Esta librería se hizo mucho más famosa desde la creación de la saga literaria y cinematográfica Harry Potter. Existe el rumor de que en ella se filmaron algunas escenas de la película, lo cual no es exacto: las escenas están inspiradas en la Librería Lello, pero no fueron grabadas ahí (pero sí en Londres, en los estudios warner). La autora de esta serie de novelas, J.K. Rowling, vivió un par de años en Oporto y quedó, como todos, enamorada de la librería.

Pero la librería no es solo un lugar por el que pasear, tienen todo tipo de literatura, desde la más elitista hasta la más popular, y por la cantidad de turistas que reciben a diario, tienen además libros importantes de la literatura portuguesa (como poemarios de Pessoa y novelas de Saramago) en muchos idiomas. La entrada a este lugar es de 5€, y aunque el precio no es muy alto, os recomendamos que os lo tomeis con paciencia, pues las colas son bastante largas. Consejos para evitar las filas: ve temprano o media hora antes del cierre, suele haber menos gente esperando para entrar.

Nuestra próxima parada es la Igreja do Carmo y la vecina Igreja Dos Carmelitas y de casualidad vemos la casa más estrecha de Portugal, decidimos pagar los 2,50€ para visitarla así como la igreja do Carmo y sus catacumbas repletas de plata

seguimos andando hasta el barrio de Massarelos donde encontramos el jardim do palácio de cristal,

BUS 902 para poder ir al bonito pueblo de pescadores de Afurada vila nova de Gaia, es la hora de comer asi que buscamos un sitio auténtico y lo encontramos, entramos en Casa Do Pescadores, pedimos un arroz de marisco para dos que en realidad es para cuatro,

CUIDADO, los aperitivos que os ponen no son de cortesía, deberéis pagar todo aquello que os comais, así que para que no haya confuisiones, descartarlos nada más empezar a comer y así no tendréis problemas con la cuenta.

Seguimos andando  un buen rato hasta el puente Don Luis I y posteriormente hasta la parada de metro de Sao Bento, paramos a tomarnos unas cervecitas en un bar y cogemos el metro hasta Trindade para coger el metro al aeropuerto, pasamos el control, bebemos unas cervezas hasta que sale la puerta del vuelo que sale a las 21:20 pero una vez mas sufrimos un retraso y salimos a las 22:10, llegamos a Barecelona sobre la 1, vamos en busca del coche, nos paramos en el McDonalds a comernos una hamburguesa, llegamos a casa, nos duchamos y acostamos.

 

 

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