ESPAÑA: Gironella

¡¡¡Hola Belug@s!!!. Quizás no es la forma más acertado de decirlo pero «gracias» al COVID esta vez nos hemos quedado en «casa».

Visitar Catalunya es tan increíble cómo cuando nos adentramos en los rincones más recónditos del planeta, pues la oferta turística es amplia y variada.

En esta ocasión nos hemos venido hasta Gironella, un municipio del sur de la comarca del Berguedà que crece a ambos lados del río Llobregat.

El municipio de Gironella acoge cuatro colonias industriales, de norte a sur: Cal Bassacs, Viladomiu Vell, Viladomiu Nou y Cal Metro. Cada una de estas colonias tiene los elementos característicos que las definen: fábrica, viviendas, iglesia y torre del amo, conformando así, un conjunto y legado arquitectónico importante, no solo para la ciudad, sino también para la comarca y el pasado industrial de Cataluña.

El núcleo histórico de la población se desarrolla en la parte superior de una colina donde se encuentran los edificios más destacables: una parte de la antigua muralla, el ayuntamiento, construido sobre los restos del castillo medieval, debajo del cual está el que había sido la prisión; la iglesia y, incluso, alguna casa solariega de personajes insignes de Gironella.

En falda de este cerro transcurre el río, con la flora típica, numerosas familias de patos y un géiser artificial, además del Puente Viejo, uno de los elementos más emblemáticos de la villa y datado en el siglo XIV.

En la parte más nueva de la población encontramos la línea evolutiva y divisoria que se ha creado como arteria comercial y principal: la carretera, antigua vía del tren, que sirve de eje comercial en la población.

En el centro de la población está la iglesia vieja de Santa Eulalia, datada del siglo XIII y que durante el siglo XX fue utilizada para usos industriales; también encontramos la iglesia nueva de Santa Eulalia construida durante el siglo XX por el aumento de población y crecimiento de la zona como consecuencia de la implantación de la industria en la zona.

Gironella también cuenta con otros monumentos de carácter no eclesiástico, entre ellos destacamos los restos del puente románico de San Marcos, que también se utilizaba para el «camino de la sal» que llegaba a Cardona o la Farmacia Homs, de finales del siglo XIX que aún conserva el mobiliario y la decoración de la época. No podemos olvidar tampoco, las torres de los dueños de las fábricas, de las que destacamos la de Viladomiu Nou, la de Cal Bassacs y la de Cal Metro.

Gironella merece, sin duda, una visita y una atención especial a lo que este precioso pueblo ofrece y os aseguramos que merece la pena.

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